Hace dos semanas todos los noticiarios del mundo rebosaron de primeras planas, editoriales, comentarios y tertulias porque un estudiante de un Campus universitario en Virginia (USA) había asesinado a 30 personas.
Sin duda la noticia de Virginia fue escalofriante y todos de alguna forma hicimos algún comentario al respecto. Todos mirábamos de reojo y valorábamos en un sentido u otro, la permisividad gringa en el uso de armas de fuego por particulares; sin embargo … ¿Quién habló de Latinoamérica? Lo sorprendente es que sobre la violencia en Latinoamérica a penas se habla cuando las cifras son exponencialmente más salvajes y dramáticas.
Dada la gravedad de las cifras no deberíamos frivolizar sobre la importancia de un muerto en USA en contraste con un muerto en Bogotá, Buenos Aires, Sao Paulo … por la repercusión mediática que merece; y por ello no lo haremos. Pero si alguien quiere entender Latinoamérica, su evolución social y económica, deberá necesariamente reflexionar sobre la cifra de muertos por violencia en Latinoamérica.
En un interesante libro de diciembre de 2005 – “Cuentos Chinos” - , el columnista del Miami Herald y también comentarista político de la CNN, Andrés Oppenheimer arrojaba unas fundadas cifras y afirmaciones sobre la violencia en Latinoamérica: (i) Es sin duda la región más violenta del mundo; (ii) Ratio de homicidios por cada 100.000 habitantes: (a) En LatAm 27,5; (b) En Africa 22; (c) en Europa del Este 15; (iii) Lugar que ocupa el homicidio como causa de muerte en la población: (a) 7ª posición en LatAm; (b) 14ª en Africa; (c) 22ª en el resto del mundo. (iv) En Colombia hay 7 Guardias Privados por cada Policía; (v) Solo en Sao Paulo hay 2,5 millones de Guardias Privados.
Esas cifras y esas afirmaciones se han visto ratificadas con idéntica credibilidad hace una semana por el periodista Jorge Marirrodriga, con el siguiente titular: El 42% de los homicidios que se cometen en el mundo ocurre al sur del río Grande. Prosigue el artículo: "Las armas pequeñas actúan como un virus que cruza las fron